ILUSTRACIÓN LES ARTS - ANDREEA
¿Ves esa curva? Eso no lo inventa cualquiera. El Palau de les Arts Reina Sofía lleva décadas siendo el orgullo arquitectónico de Valencia —obra de Santiago Calatrava, ese señor que cuando dibuja parece que se inventa las leyes de la física— y Andreea Constantinescu lo ha atrapado en uno de esos atardeceres en que la ciudad se pone morada y naranja a partes iguales.
En primer plano, la vida cotidiana: alguien paseando a su dálmata, otro tirando de maleta. Valencia siendo Valencia. La paleta, entre el malva profundo y el terracota cálido, convierte esta lámina en una pieza que no pasa desapercibida en ninguna pared. Ni en un salón moderno, ni en un estudio, ni de regalo para alguien que tiene pendiente volver a esta ciudad —o que nunca debería haberse ido.

